ÚLTIMOS DIAS DE LA EXPOSICION DE ALEXANDER GRAHOVSKY

Los retratos de Grahovsky son pinturas de gente que mira sin mirar. Podrían pasarse toda la vida agazapados tras sus gafas de sol, ensimismados en el ritual de su chicle, como si el tiempo se hubiera detenido. Y el chicle es una figura del hastío. La repetición neurótica del eterno presen


te. Todo está en el chicle. Los cuerpos solo son su extensión. Porque afuera, haya lo que haya, no hay ya nada. 

Atrapado en su propia burbuja de retratos y óleo, Grahovsky sigue explorando las posibilidades que ofrece el color y desarrollando su trabajo donde los dibujos se convierten en mapas y las fotografías son recuerdos digitales. Siempre girando alrededor de las preguntas: ¿Por qué pintar figurativo en el siglo 21? y ¿por qué, en la era del mega pixel, seguir usando una técnica tradicional como el óleo?

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