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MEETING a IRENE DOHER


 

IRENE DOHER

Actriz, cantante y creadora

NOMBRE: Irene Doher


NACIMIENTO: 23/05/1987, La Rioja


CIUDAD DE RESIDENCIA: Madrid


OCUPACIÓN ACTUAL: Actriz, cantante, creadora.


WEB: En redes soy @IreneDoher. El link a la web de mi compañía. https://www.livianasprovincianas.com/


¿En qué momento empezó a interesarte el arte? ¿Hay algún otro artista en la familia?  


Las profesoras de primero de primaria nos sentaron en el círculo de cojines y nos pidieron que contáramos un chiste. Me sabía algunos de Jaimito pero no me parecieron apropiados, así que cuando me tocó imité a Gloria Fuertes: “Juan toca el piano y lo toca con la mano. Si lo tocara al revés lo tocaría con los pies”. Este fue mi primer casting y me granjeó el papel de Papá Sol en la obra del colegio. Desde entonces busco repetir ese primer trance y a veces lo consigo.

Mis padres no son artistas propiamente dichos pero son libreros. Libreros de pueblo (diré mejor ciudad pequeña por no ofender identidades) de los que leen y recomiendan, de los que recetan historias contra el aburrimiento, de los que resumen los primeros capítulos de una novela intentado seducir a su interlocutor mientras

enseñan la portada o las ilustraciones. La parte de contar historias me la apropié yo y la de la ilustración mi hermano, que además de dibujar, estudia moda en Londres.


Si tuvieses que reflejar tu lenguaje artístico en un plato de cocina, cuál sería el título y sus ingredientes.


Me encanta el cocido madrileño pero no entiendo por qué lo separan, así que cuando el camarero me pregunta si prefiero empezar por el caldo o por los garbanzos, yo pido que me traigan todo a la vez y lo vuelvo a juntar. Eso me hace feliz. Con mi compañía Livianas Provincianas cantamos cuplés. Ni Paloma (mi socia en realidad y ficción) ni yo somos madrileñas, como algún avispado habrá podido deducir del nombre de la compañía. Eso no nos impide apropiarnos de un género tan castizo como es el cuplé y reinterpretarlo. Eso nos hace felices. Con otra de mis compañías, Los números imaginarios, nos hemos especializado en la actualización de textos clásicos a través de mecanismos contemporáneos. Así que creo que la traición a la tradición podría definir bastante bien mi gusto culinario.


Si tuvieses que hacer un duo artístico con quien lo harías?


Prefiero hablar de amores reales antes que de amores platónicos. Ya he hablado de Livianas Provincianas, mi dúo junto a Paloma García-Consuegra a la que entrevistasteis en este mismo blog hace unos meses. Esta es mi relación más estable.

Pero como el teatro es poliamoroso, el año pasado consumé otra tensión amorosa no resuelta en un dúo con Jesús Barranco y que se materializó en la pieza Engrandecer la Nada, producción del Festival de Otoño, dentro del proyecto #Confín. La pieza es un diálogo sobre la muerte, epistolar y escénico, en el que la autobiografía se mezcla con textos místicos y la música sacra con la electrónica. Conocí a Jesús cuando él era mi profesor de teatro en la universidad y poder actuar junto a él ha sido, y está siendo, un placer y un aprendizaje teatral y vital muy hermoso




¿Con qué personaje histórico te gustaría cenar?


Al empezar a escribir esta entrevista me he acordado de Gloria Fuertes y de repente me han entrado ganas de invitarla a un buen vino acodadas en la barra de algún bar de Lavapiés y terminar cantando a voz en cuello y borrachas en mitad de la calle. Hace mucho que no salgo de fiesta y me da que Gloria sería la candidata

ideal.


Cuando empiezas un proceso creativo de un nuevo proyecto, ¿Qué sueles hacer? ¿Cuál es tu punto de partida?


Las ideas y los proyectos pueden venir de lugares muy distintos pero algo que siempre intento hacer es cuestionarme por qué quiero contar esa historia. Qué me vincula con ella. Creo que este enlace es importante y que cuando un proyecto responde a una necesidad genuina de contar el espectador lo percibe.

Por supuesto el puro disfrute también cuenta como necesidad.


¿Cuáles son tus influencias?


Contestar a esta pregunta me supone un conflicto similar a elegir

un tatuaje. Soy indecisa y poco propensa al fanatismo. Para cada proyecto busco referentes específicos. Eso sí, no tengo vergüenza ninguna. Paso de la cultura popular a lo intelectual y de las formas viejas a las nuevas (que diría Chejov en la Gaviota) sin despeinarme.


Proyecto o pieza que recuerdes con cariño dentro de toda tu trayectoria.


El germen de lo que es ahora la compañía Los números imaginarios, a la que pertenezco, surgió en mi último año de la Resad en una compañía ya extinta que nombramos después de un debate interminable como NUDUS teatro: Con ella creamos un proyecto para el Frinje 2015: Shoot, get treaseure, repeat. Un ciclo épico de 16 piezas cortas que realizamos por todo Matadero durante varios días. Éramos un equipo ínfimo pero la liamos a lo grande. Me canso solo de recordarlo.

Fue una locura maravillosa en la que probamos muchos de los mecanismos con los que a día de hoy seguimos investigando: autoficción, site specific, piezas simultáneas, inmersivas, cambios de roles…




¿A qué sitio irías a "desconectar" del arte durante unos días?


Al desierto de las Batuecas, pero solo si me lleva Jesús Barranco.


¿Qué te traes ahora entre manos con respecto a tu trabajo?


El semestre pasado fue muy fructífero y ahora estoy bastante centrada en mover las obras que creamos: Engrandecer la nada (Colectivo Eremita) y La Fruta más sabrosa (Livianas Provincianas). Con Los números imaginarios también estamos trabajando en algo que si el mundo no vuelve a colapsar se verá en otoño, pero no quiero

contar más por si se gafa.


RECOMENDACIÓN:


El libro “Las Malas” de Camila Sosa Villada. En el que narra desde dentro las vivencias de una comunidad de travestis, en Córdoba, Argentina. Hacía tiempo que no leía algo que me moviera tantísimo. Es tragedia y poesía y realismo mágico y autoficción, todo ello manejado con una sensibilidad exquisita y sin un ápice de victimismo.


Si tuvieras que describirte en una sola frase, ¿cuál sería?


Cuando hicimos “La última noche de Don Juan” cada uno de los actores que interpretábamos al seductor elegimos una frase que nos definiera.

La mía fue:

-A mí la belleza me encanta dondequiera que la encuentre y cedo con

facilidad a esa dulce violencia a la que nos arrastra.- Moliere


¡GRACIAS IRENE!

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