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¡ESTE MES LO DEDICAMOS A LAS MUJERES! ¡CONOCE A ISABEL SERVERA!


 

ISABEL SERVERA

Artista Visual

Nombre: Isabel Servera


Nacimiento: Mallorca (España) 1986


Ciudad de Residencia: Barcelona


Ocupación actual: Artista visual y docente




¿En qué momento empezó a interesarte el arte? ¿Hay algún otro artista en la familia?


Ha sido una cosa progresiva, no recuerdo un momento concreto. Desde muy pequeña siempre me gustó mucho dibujar y hacer cualquier actividad manual. Debido a esto, las decisiones que he ido tomando de vida se han ido encaminando hacia el arte. Decidí estudiar bachillerato artístico y al finalizarlo me trasladé a Barcelona para continuar mis estudios en Bellas Artes.

Entonces la idea que tenía del arte era muy diferente a la que tengo ahora. A medida que iba avanzando en la carrera cada vez sentía más interés por la pintura y el arte en general. A poco a poco fui descubriendo un mundo y un lenguaje que me cautivó hasta el día de hoy. Se podría decir que no hay otro artista en la familia aunque tengo un bisabuelo mallorquín que era fotógrafo y pintor, era muy buen retratista. Por otro lado, en casa siempre ha habido una relación muy estrecha con la artesanía. Por ejemplo mi abuela tenía un taller de sombreros y cestos en casa y mi madre siempre ha cosido. El bordado, el ganchillo o el palmito entre otros han estado muy presentes.



Si tuvieses que reflejar tu lenguaje artístico en un plato de cocina, cuál sería el título y sus ingredientes.


Difícil elección, me apasiona comer y cocinar. Creo que escogería un plato de elaboración lenta y minuciosa en el que dialogaran productos y procesos tradicionales con actuales. Escogería producto de temporada y a ser posible local, con algún guiño balear muy probablemente. Sería un pequeño bocado lleno de color, delicado y minucioso con una explosión de sabor y texturas en boca. La formalización final la dejo a imaginación del lector.


¿Si tuvieses que hacer un duo artístico con quién lo harías?


Estos últimos años me gusta mucho el trabajo de Teresa Lanceta. Te diría con ella por todo lo que podría aprender relacionado con el tapiz y los procesos textiles. Pero por otro lado, también propondría un duo algo más arriesgado y escogería a alguien fuera de las artes visuales. Sería interesante proponer un diálogo entre lenguajes artísticos de diferentes ámbitos. Ya que antes hablamos de cocina, podría ser un cocinero. Por ejemplo, me gusta mucho el trabajo de Fina Puigdevall o también podría ser con un arquitecto o artesano...


¿Con que personaje histórico te gustaría cenar?


Últimamente estoy muy interesada por el textil y tapiz, y estoy leyendo algunos textos de Anni Albers. Me encantaría cenar con ella y que me explicara sus andaduras por la Bauhaus o los diversos viajes que hizo por Latinoamérica y toda su investigación textil.



Cuando empiezas un proceso creativo de un nuevo proyecto, ¿Qué sueles hacer? ¿Cuál es tu punto de partida?


Todos los trabajos que he venido haciendo hasta ahora están en constante diálogo unos con otros. Este es uno de los puntos de partida importantes, cada pieza bebe de la anterior y se van entrelazando. Todas tienen ideas y conceptos en torno a los que voy trabajando y en cierto modo, se van repitiendo. Los procesos son cíclicos y muchas veces incluso me sorprendo de como pequeñas intervenciones o ideas que se habían quedado en su momento aisladas y sin salida aparente, tiempo después cobran sentido y significado. Aquella idea latente ha necesitado de un tiempo, un proceso y recorrido, a veces fallido, para terminar materializándose. Por otro lado, el material y las posibilidades que este ofrece también son muy importantes. Tengo una fijación por el papel y materiales a veces encontrados o muy próximos a mí y a mi cotidianidad.


¿Cuáles son tus influencias?


Diría que todo lo que me rodea en mí día a día. Desde las imágenes que consumimos diariamente, hasta los objetos de los que te rodeas y acompañan en el taller o en casa, la experiencia de vida diaria, los encuentros fortuitos con objetos que llaman tu atención...

Añadir también mi fijación y atracción por los procesos artesanales que cada vez van tomando más presencia consciente en mi trabajo. Los últimos años he tenido muy presente el trabajo de mi abuelo, murió justo hace un año. Era un agricultor y artesano del que admiro su constancia y rutinas. En sus últimos años de vida, debido a la pérdida progresiva de fuerza y movilidad, los dedicó a tejer a mano diariamente metros y metros de cuerda mallorquina.


Proyecto o pieza que recuerdes con cariño dentro de toda tu trayectoria.


Difícil elección, todas tienen su historia detrás y por los procesos en los que me meto suelo pasar bastante tiempo con ellas. Por decirte alguna, les tengo mucho cariño a las cuatro piezas del proyecto “Cajas de colores” (2012-2015).

Es un proyecto que me llevó acabarlo un par de años y formó parte de diversas exposiciones de las que guardo muy buen recuerdo. Entre ellas “Tabula Rasa o la (im)posibilidad de construir una generación” comisariada por Fernando Gómez de la Cuesta y Pau Waelder. La exposición se inauguró en el 2014 en el museo Es Baluard de Palma de Mallorca. Congregaba a un gran número de artista nacidos durante los 80 en las islas. Fue un bonito encuentro entre compañeros de profesión. También destacar la exposición “Atelier de Barcelona. Un jeu quotidien” que realicé en 2013 junto a los artistas Alberto Peral, Germán Portal y David Franklin en el L.A.C. Lieu d’Art Contemporain en Sigean, Narbonna (Francia). Es un centro de arte que tiene una gran colección y trabajan con una entrega y pasión por el arte que he visto en pocos lugares. Fue un viaje del que guardo muy buen recuerdo. Además supuso para mí un descubrimiento del sur de Francia, donde he repetido visita en muchas otras ocasiones. Es una zona que me tiene enamorada.


¿A qué sitio irías a “desconectar” del arte durante unos días?


Mi lugar de desconexión y pero también reencuentro siempre ha sido Mallorca. No hay nada como unos días en el campo para recargar las pilas. Sé que cuando nombras la isla la gente piensa inevitablemente en playa, pero yo me he criado en la Mallorca rural, parte no tan conocida de la isla.


¿Qué te traes ahora entre manos con respecto a tu trabajo?


He tenido un veran o muy activo. He participado en una exposición colectiva en Palma de Mallorca y otro evento en la isla. Por otro lado, la galería con la que trabajo en Barcelona también ha tenido alguna pieza expuesta en Casavells (Girona). Y para acabar, he participado en la exposición “Our garden needs its flowers” comisariada por David Armengol y Albert Mercadé que ha estado expuesta varios meses en el Centro de Arte Tecla Sala en el Hospitalet de Llobregat (Barcelona).

Próximamente tengo previsto meterme de lleno en el trabajo de producción en el taller y continuar formándome e investigando sobre procesos artesanales textiles. Hace un tiempo he empezado a aprender tapiz, pero que por restricciones con el covid las clases se han

suspendido este último año. La idea es poder retomarlas en breve.


RECOMENDACIÓN:


Recomiendo un libro, “El artesano” de Richard Sennett.


Si tuvieras de describirte en una sola frase, ¿cuál sería?


Entusiasta, persistente y en constante aprendizaje.


¡GRACIAS ISABEL!

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