MEETING a F.DAVID RUIZ


F.DAVID RUIZ

Poesía

NOMBRE: F. David Ruiz NACIMIENTO: 29/04/1987 CIUDAD DE RESIDENCIA: Granada OCUPACIÓN ACTUAL: Soy poeta y escritor, aunque lo que me paga las facturas es la educación, soy profesor de secundaria, cosa que también me encanta.

WEB: www.fdavidruiz.com (Disponible en breve)

¿En qué momento empezó a interesarte el arte?

Empecé a escribir con catorce años como una afición de niño raro que vivía en un pueblo pequeño. Precisamente la primera historia que escribí era la de una familia que se mudaba. Con el tiempo, comencé a presentar mis cuentos y poemas a algunos concursos. No abandonar nunca mi afición de niño convirtió al adulto en escritor.

Cinco palabras que describan tu estilo.

Memoria, compromiso, oralidad, blanco y verde.


Cuando empiezas un proceso creativo de un nuevo proyecto, ¿Qué sueles hacer? ¿Cual es tu punto de partida?

Para la novela que está a punto de publicarse (Alma de cántaro, Booket) tomé la idea de las historias que mi abuela me contaba de chiquillo. Ella, mujer andaluza y niña de la guerra, nunca me durmió con ningún cuento. Lo que para mí parecían ficciones era en realidad la memoria oral de la posguerra del sur de Córdoba, donde me crié. Luego, otras mujeres me contaron las historias de sus tías, los secretos de sus abuelas, las penas de sus hermanas, las costuras de sus silencios. Con todo pasado por el tamiz de la ficción, he construido una novela que pretende rescatar del olvido las historias de mujeres como mi abuela.

En lo que respecta a la poesía soy menos estructurado. Todo parte, como luz de cerilla, de algún verso que anoto rápidamente en las notas del móvil. Posteriormente, desarrollo el poema. El poemario es ya otra cosa.

¿Cuales son tus influencias?

Reconozco que he bebido mucho de la obra de Ángeles Mora, Juana Castro o Trinidad Gan, pero también de Olalla Castro, de Alda Merini, de Jose de la Vega, de Juan Antonio González Iglesias, de Angélica Liddell o José Ángel Valente. Mis influencias cambian y se renuevan en cada lectura, pero vienen de Miguel Delibes, de Rafael Chirbes, de Mercè Rodoreda, de Desiderio Vaquerizo, de Ana María Matute.

Proyecto o pieza que recuerdes con cariño dentro de toda tu trayectoria.

La memoria huele como gasolina fue un acto que desarrollamos en Granada el artista Rafael Jiménez y yo en los ya desaparecidos “Encuentros memoria joven” que organizaba la poeta Ángeles Mora junto a la fotógrafa Antonia Ortega. Para el proyecto tuve que escribir los poemas que conformarían posteriormente mi primer poemario. Y no fue sin la complicidad y la parte plástica que aportó la inmensa obra de Rafael Jiménez, sus plastilinas entonces solo en blanco y negro. Los días de la preparación y que sus cuadros descansaran en casa durante unas semanas después, me hicieron inmensamente feliz, ahora que lo recuerdo.


¿Dónde estas cuando no haces arte?

Preparando clases, en clase o corrigiendo.

En verano, muy seguramente escondiéndome del calor entre las páginas de un libro. ¿Qué te traes ahora entre manos con respecto a tu trabajo?

Estoy esperando la publicación de Alma de cántaro con ilusión. Teníamos una fecha presentaciones previstas y muchas ganas, pero este parón que ha supuesto el virus en nuestras vidas ha hecho que todo se retrase un tiempo. Confío en poder presentarla pronto y en empezar el rodaje de un proyecto que había estado guardado siete años en un cajón. Además, estoy trabajando sobre la idea de la siguiente novela.

RECOMENDACIÓN: Un libro, una canción, una película, una obra…

Creo que no debemos perder de vista a la gente que empieza a publicar con una voz tan formada como la de Jose de la Vega en su poemario JPG (Ediciones Paralelo). Ver la presentación del libro es una performance tan espectacular como su lectura.


¡GRACIAS F.DAVID!


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