
12 de febrero a
mediados de marzo de 2026
LIVRE OUVERT ou LIVRE OUVERT
par Résilience Collective
De igual forma que las fibras de un hilo se entrelazan entre sí formando espirales e intrincados nudos, el terreno se retuerce y ondea, formando sus propios valles y marcando sus propias lindes. Entre la piel y el terreno se entretejen realidades silenciosas que configuran superficies sensibles, territorios atravesados por tensiones, cicatrices y huellas. Tejido y linde propone el tapiz como lugar de encuentro entre dimensiones: puerta, ventana y membrana que hace visible la condición textil tanto del cuerpo como de la geografía.
La piel es nuestro primer límite. No sólo envuelve, también registra: guarda marcas, pliegues, heridas y rastros del tiempo. Es frontera y es archivo. Del mismo modo, el terreno se presenta como una epidermis expandida y codificada, surcada por líneas, parcelada por lindes y erosionada por fuerzas visibles e invisibles. La cartografía y la anatomía comparten así un mismo gesto: el de trazar, delimitar y describir superficies vivas.
El tapiz se presenta como mediador material y conceptual ante la necesidad de aproximación entre carne y tierra. Tejer, trazar y entrelazar se convierten en la tónica perfecta para la construcción de dispositivos híbridos generados a partir del hilo. Cada trama funciona como una metáfora de la piel: una estructura flexible y fractal que se adapta, se tensa y se repara. En estas piezas, el hilo se convierte en línea topográfica y en sutura. Las texturas tienden puentes tanto entre la porosidad de la dermis como la rugosidad del suelo. Lo orgánico y lo cartográfico, en sus distintas densidades, se entrelazan hasta volverse indistinguibles. Así, la linde no se entiende como separación rígida, sino como zona de contacto: un espacio donde los límites se desdibujan y se transforman en lugares de intercambio.
Tejido y linde invita a pensar la superficie no como algo plano o pasivo, sino como un campo activo de inscripción en continuo cambio y evolución: un terreno y un cuerpo que no nos pertenecen del todo, aun cuando creemos ser sus poseedores.
La investigación de Rafa se articula en torno al cuerpo, la carne, la identidad, la tecnología y el entorno, poniendo el foco en las relaciones que se generan entre estos conceptos. Su práctica explora nuevos materiales y formas de representación dentro del ámbito plástico, instalativo y audiovisual.
Con un marcado interés por la anatomía, la antropología y el diálogo entre lo virtual y lo matérico, su trabajo busca establecer vínculos estrechos entre la obra, el espectador y el espacio que habitan. La piel y la carnalidad funcionan como catalizadores objetuales que propician experiencias híbridas, situadas entre lo sublime y lo inquietante, invitando al individuo a reflexionar sobre sí mismo y su contexto.
La transformación, la identidad —tanto individual como colectiva—, el paisaje social, así como los procesos de muda y desprendimiento, constituyen ejes fundamentales de su producción. Estos conceptos se materializan en piezas gráficas e instalativas que combinan disciplinas analógicas y tecnológicas.

